domingo, 19 de marzo de 2017

Si él estuviese aquí





Tembloroso, abrumado por las circunstancias.
Decidido, no obstante, a recorrer una vez más ese filo de la navaja que en territorio maníacodepresivo se adentra en el laberinto de la psicosis.

Así me encontraba yo no hace mucho.
Un alud de acontecimientos se me echaban encima sin tiempo apenas para respirar.
Y pese a que cada vez es tan diferente, tan cercana a la tramposa luz que te ciega para después hacerte arder, una constante se mantuvo una vez más.

Si él estuviese aquí le daría las gracias por esas hogueras cuyo crepitar me acompañaba hasta bien entrada la madrugada.
Mi padre que, agotado por los duros vaivenes de una vida que no da tregua, encontraba el tiempo para acercarme al paraíso familiar. Que, espectador derrotado ante una locura en apogeo, apostaba por el calor de la leña prendida para tratar de explicarme la gravedad de la situación.

– Ahora estás en la cabaña. – Me decía.
Esa novela que tanto costó forjar, ese mapa que nunca más quise volver a otear.
Se habían acabado pues para él los tiempos de gloria en la lucha contra el alcohol. Los tiempos de promocionar alegremente a mi querida taberna, donde mi alter ego Joel buscaba en la pugna contra una inmensa anaconda el valor para seguir unos pasos más en dirección desconocida pero prometedora.
Ahora estaba de nuevo en la cabaña.
Mi casa así lo indicaba, y del mismo modo que escribiendo esa novela sentí el calor de unas llamaradas frente al rostro iluminado de un Anciano conciliador, en esta ocasión era mi propio padre quien trataba de rescatarme de una caída no por anunciada menos probable.
Me sentía a gusto, dentro del infierno de mi mente, en esas veladas de conversación.
Eran compases donde breves oasis aparecían en un desierto cada vez más cruel.

Un bipolar acaba por no tener demasiados pilares a los que sujetar una vida cuyos cimientos en ocasiones se tambalean tanto que hacen caer toda la estructura que sustentan.
Si él estuviese aquí le daría un abrazo, aquel que quedó a medias cuando ya todo estaba perdido.
Porqué sí, la psicosis ganó una batalla apuntándole un tanto al Monstruo que muchos dicen contener pero pocos conocen.
Pero en el transcurso de la aventura, en la ascensión que descarrila la vagoneta, hubo algo que tengo tanto o más que agradecer que esas hogueras que tanta calidez arrojaron al hielo de una mente confusa.
Lo sincero de una humanidad y personalidad fuertes y generosas afloraron en un seguimiento incondicional al reguero de tinta que mi pluma fue dejando a su paso durante muchos meses.

Fue en sus análisis donde encontré claves que incluso para mí habían pasado desapercibidas en una escritura rápida en continua conquista.
Si él estuviese aquí le diría que la caza de farolillos me condujo a la peligrosa luz artificial que enturbia el alma y la mente, si bien nació de buenas intenciones en tiempos de oscuridad.
Si estuviese aquí le sonreiría en el pantano de barro, la ciénaga de ofuscación, que va haciendo presa de mí desde que el desengaño ha sustituido a la ilusión.
De estar aquí le diría muchas cosas, pero dejaré que se levante tranquilo este domingo 19 de marzo, día de su santo, con la esperanza de que estas líneas le reporten algún tipo de regalo velado, y el firme deseo de que las cosas vayan a mejor.

De que, a parte de quitar el frío y crepitar con fuerza, las hogueras venideras sean acompañadas de unidad familiar y buen humor, de risas y tiempos de amaneceres que no vean como el sol se eclipsa cuando más se le necesita.
Eso hacen los míos.
Eso hace mi padre.
Que el cielo amanezca incluso cuando la noche ha durado demasiado tiempo.
Que el sol brille incluso cuando ha sido eclipsado por la gran sombra.
Que la hoguera se mantenga viva… Incluso cuando tu mente tira la toalla.




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martes, 28 de febrero de 2017

Si ella estuviese aquí




Dejemos a un lado las cosas materiales… Sin perderlas del todo de vista hasta dentro de un rato.

Si solo pudiese juzgar los hechos que me han conducido a escribir estas líneas bajo un prisma de egoísmo, también ella saldría ganando. Eso se debe a que, como bien dice, nunca ha pedido, pide ni pedirá nada para sí misma.

Si yo fuese un bala perdida y fuese feliz con ello no habría lugar a ningún texto, más bien ni a reflexión alguna.
Pero hay que tener en cuenta, de entre los múltiples factores, que padezco un trastorno bipolar. Con eso no se puede jugar, pues en sus fases maníacas y psicóticas uno pierde en buena medida el control generando altas cotas de sufrimiento propio y ajeno.
De eso, lamentablemente, ella también ostenta un saco generoso.

Si ella estuviese aquí.
¿Por qué este título?
Porque muchas veces, perdidos en el huracán de unas vidas siempre en movimiento, cuesta encontrar el momento de pausa adecuado, el instante pertinente, para decir todas las verdades intentando que ninguna mentira se cuele.

¿Y qué necesidad tendría uno de mentirle a ella?
Cuando los conflictos se han recrudecido hasta el punto de generar un verdadera guerra, cuando las posiciones, firmes y opuestas, dan lugar a la batalla campal, entonces la mentira sube a la palestra.

Pero ahora no hay lugar para ello.
Hoy le escribo como si ella estuviese aquí, con esa risa inocente y contagiosa que tanto se merecería que yo le facilitase, y que tanto me he esforzado por arrebatarle.

Ella es mi madre.
Hoy es su cumpleaños.
Y pensando muy bien el regalo, acompaño estas líneas con un recordatorio y una pistola.

El recordatorio es el de unos tiempos en los que, cargado de buenas intenciones y una mochila ligera, caminé durante meses libre de alcohol hacia un destino incierto.
No sabíamos a dónde conduciría ese camino, pero los míos y yo encontramos más luz en esa senda de la que habíamos podido soñar en unos últimos años de dolor y desesperanza.
El trastorno bipolar hizo añicos esa nueva senda.
El desprendimiento de una vida desestabilizada llenó de las rocas de la locura todo, bloqueando el avance y haciéndome, entre otras cosas, volver atrás y regresar a cuanto me era conocido.
La furia, la frustración, la ira y después la impotencia que he sentido representan la munición con la que libro mis batallas con mis seres queridos.
Ella se lleva siempre buena parte de la metralla.

Por eso acompaño también estas líneas de la pistola que he mencionado.
No es para liarme a tiros maldiciendo y lamentándome, como suelo hacer cuando la música triste me asalta a diario, puntual cada anochecer, o cuando el fuego del alcohol ya prende en mis venas.
La pistola es para que, sacando una pequeña bandera blanca a modo de tregua, me permita en un pistoletazo de salida simbólico lanzarme de nuevo a caminar la senda que en mayo de 2016 me llevó a vivir momentos maravillosos que deben repetirse.

Dejo el alcohol atrás y lo vuelvo a intentar.
Eso significa que lo hago por mí, al menos en parte.
Y es que, entre otras cosas, ver a mi madre pudiendo relajarse confiando en que no me lesionaré interfiriendo el proceso de la medicación con un tóxico prohibido, genera un mar de posibles situaciones.
No se si esa sonrisa, que tantas ganas tiene mostrar y que le nace del alma, está aún esperando a zambullirse en el océano de posibilidades para emerger cobrando la forma real de cierta medida de felicidad. Pero desde luego no lo descubriré quedándome en un lugar de sobra conocido por todos, y que tan solo proporciona latigazos con los que fustigo mi presente y alejo a los demás.

Si ella estuviese aquí le diría todo esto y mucho más.
Le diría que la quiero, que quiero celebrar muchos más cumpleaños y que quiero seguir luchando en todos y cada uno de ellos.
Que siempre hemos creído en mí frente al trastorno, y que quiero quemar ese tiempo que ya se nos escapa juntos en una ofensiva más, de nuevo cargada de energía y sentido.
Que odio estos tiempos que vivimos, que añoro buena parte de mi pasado, y que eso se debe, inequívocamente, a su buen hacer como madre.
Que pienso en tiendas de campaña, el frío de la mañana en la montaña y en termos de café con leche.
Que pienso en una casa de verano llena de vida y diversión.
Que, como si ella estuviese aquí, la veo cuidando de los suyos y sintiendo el amor que le profesan.

Que no he desaparecido y, maldita sea, echo de menos cosas que solo la lejanía de mi camino puede hacer revivir transformadas y adaptadas.

Por el momento la sorpresa está preparada.
Porque ella sí está aquí.
En esta solitaria madrugada le tecleo esperando perdone mis horarios y últimas gamberradas irresponsables.


No se con que te quedarás de todo esto, Mamá Catwoman, pero espero que al menos la porción de cariño que te tengo y le he puesto te llegue en forma de beso matutino de buenos días… ¡¡¡Y feliz cumpleaños!!!


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lunes, 13 de febrero de 2017

Reseña de 'La taberna: Una libreta para el recuerdo' (Keren Verna)





por Keren Verna

Para leer la reseña en el blog de Keren sigue este enlace



NOTA DEL AUTOR


Respeto mucho el blog de Keren Verna así como a su administradora, también escritora en tierras argentinas, desde que cruzando una serie de comentarios en Un Universo en Palabras en las entrañables entradas que moran dedicadas a mi gata Chi aterricé en su hogar online, ese blog que entra por lo ojos para atraparte con la profundidad y mimo de cada una de sus palabras.

En mi caso fue la misma biografía, la presentación de Keren, lo que me convenció y animó a partes iguales a seguir la trayectoria, ojalá a compartir parte del camino, con una persona en la que intuyo un gran valor humano.

Desde hace un par de meses quedó colgada en su web nada menos que una reseña a una de mis obras, concretamente ‘La Taberna’, fruto de la lectura conjunta que mi apreciada Rocío tuvo a bien organizar desde Ficción Romántica.

Y qué decir de la reseña.
Podría intentar dibujar la ilusión que me hizo y me sigue haciendo leerla; el respeto que supura por mi obra en todo momento.
Podría perderme en elogios al trabajo de diseño en todas y cada y una de las imágenes que plasman citas del libro.

Diré simplemente que, si yo fuese Joel, si Joel fuese Víctor, no aguardaba un final feliz a la historia cíclica.

He sido ingresado en un psiquiátrico desde que entró Enero hasta este inminente San Valentín.
Y gestos como esta reseña, que recomiendo mucho leer en su morada original, me han hecho remar con más fuerza, con más ilusión, como si pese a la injusticia y el dolor hubiese algo en esta vida por lo que siempre mereciese la pena luchar.


RESEÑA


Leí este libro como parte de una propuesta de lectura conjunta que ya he comentado en otro post.

La Taberna: una libreta para el recuerdo narra el desafío de superar ciertos padecimientos y emociones.

Los abismos personales representan un lugar al que cada uno de nosotros podemos encontrar acceso, abriendo puertas que fabricamos con nuestra experiencia personal.

Joel deberá enfrentarse a su bipolaridad y dejar de lado al alcohol para hallar otras maneras de convivir y seguir adelante. Uno de los recursos del que se vale es registrar en una libreta, hasta ficcionalizar, sus estados y volcarse en lo que lo rodea, como el mar que se me ha presentado como simbólico. El agua es signo de cambio, de movimiento y es usada en muchos ritos como bautizos para renacer.

El mar seguía tan serio como de costumbre. La última vez que sintió sus carcajadas él era una maldita luciérnaga de esperanza tan solo atormentada por un sinfín de pesadillas, que peleaba con las olas inventando docenas de inverosímiles movimientos.


…emergió del lago tras el primer enfrentamiento, agotado y con sangre de anaconda en su machete.



Escribir, el arte, es sanador, permite abrir un espacio de reflexión, pensar realidades posibles, romper con el molde que te empuja a vivir una vida que, en muchos aspectos, nos resulta hasta ajena. Esta misma experiencia de escritura se halla en La taberna con sus diversos registros: una libreta en la cual el protagonista se explaya sobre sus pensamientos relativos a su tratamiento y sus progresos, la experiencia de Joel, la historia del espacio de la taberna y las palabras finales de tono ensayístico; estas voces confluyen en el mismo conflicto: el padecimiento y las formas de superarlo.


Esta multiplicidad de voces es un punto interesante ya que coloca a esta obra entre una novela y un ensayo, además del género de autoayuda. Me atrevería a decir que está cercana a la técnica de pastiche donde el autor se vale de varios registros, en este caso, como mencioné: narrativa con la historia de Joel y la taberna, el registro de la libreta, el ensayo con la experiencia personal.



A medida que leía, pensaba en la semejanza de los sufrimientos humanos, ya que me sentí identificada en muchos pasajes. Incluso, hoy día contamos con especialistas que ayudan a sobrellevar estos sufrimientos: psicólogos, psiquiatras, terapeutas varios; además, un sinfín de teorías que hablan sobre el tema con sus corrientes distintivas.

Más allá de la experiencia personal de padecer algún trastorno o engancharse a algún consumo, no puedo dejar de pensar este tema a nivel social. Se nos vende una botella de cerveza como “es bueno para ti”, “el placer del momento”. O una gaseosa: “Destapa la felicidad”. O la propaganda de un cigarrillo: “Sé feliz. Ten suerte”, “Siempre es un placer”. Consumir nos da “felicidad”, “placer”. Cuando leo estas frases me acuerdo de Un mundo feliz de Huxley, que releí hace unos días, y el consumo de una pastilla llamada soma. ¿Cuántos somas nos venden y consumimos por día en formato de comida, tabaco, alcohol o medicamentos? Creo que es terrible este último caso, con las farmacéuticas y su intento por aventar al mercado las drogas bajo publicidades en los medios en las horas pico de audiencia: “Tabletas aspirinas, el fin del sufrimiento”, “El inicio de un día exitoso”.

La lectura me llevó a reflexionar sobre mi vida y sobre nuestra sociedad, a detenerme en varios pasajes para registrar también, como en la libreta de Joel, aquellas ideas que me generaba. 


En la lectura me acerqué al crecimiento personal que conlleva enfrentarse a una crisis y hallar la manera de superarla. Es un libro valioso por lo esperanzador y una lectura que enriquece.
Cierro esta entrada con las otras frases del libro que estoy compartiendo por las redes. ¿Se llevan alguna?


NOTA: 
Adjunto 3 simples ejemplos de diseños de citas de mi obra por parte de Keren Verna













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domingo, 1 de enero de 2017

2017 y el mal pie





Cuando un trastorno bipolar se desestabiliza depende del ingenio de uno qué forma dar a la realidad individual de la que está a cargo.


Si uno está solo en la vida debería poder ser libre de autodestruirse.

El problema es que si eso molesta a las buenas personas, resulta fácilmente medible el dolor que causará a los familiares que le queden, cerca o lejos, o incluso a amigos de los que ni es consciente que uno resulta una persona importante.

La raíz está en que cada individuo es importante.

Cada proceso de aprendizaje es respetable.

Incluso el de un egocéntrico payaso como yo, que busca con estas líneas un colofón que suponga una daga para mi novia o mis padres, una granada para mi hermana y mi cuñado o un virus mortal para el resto de los que me lean y que, si amablemente me comparten, suponga el contagio para cuantas más personas mejor.

Eso es empezar con mal pie el año.

Gastando dinero, derrochando, cuando no tienes.

Solo para sentirte acompañado por personas que sufren tanto o más que tú mismo, que tienen su vida a la cual no te han abierto la puerta, o directamente la cerraste tú de un portazo.

Solo por un día.

Mañana todo será mejor.

Unas horas y dormirás. 
Unos instantes y pesadillas.
Unos minutos y la manía bipolar te despertará como un misil.

Hasta que puedas hablar con alguien digital que te de la mano para llevarte a la conversación con tus padres que te llevará a los bares donde tus amigos te entretendrán hasta que…

John Lennon lo dijo.

Algo así como que caminante no hay camino.

Algo así como que se hace camino al andar.




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miércoles, 28 de diciembre de 2016

El origen de la Saga Identidad




Aquí dejo mi origen de hoy, día de mi cumpleaños aguado por una pelea con mi hermana, de mi saga Identidad.

Feliz miércoles.





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jueves, 22 de diciembre de 2016

Reseña de 'La Taberna: Una libreta para el recuerdo' (Sergio García)




por Sergio García


NOTA DEL AUTOR

Me gustaría deciros que, a parte de que Sergio es mi primo, hay junto a uno de sus hermanos toda una  historia agrupada bajo el nombre de premows. 
Así que como nota previa a la reseña solo añadiré que quiero a los premows con todo mi corazón.



RESEÑA


En su primera novela, al menos la primera publicada, Víctor Fernández nos habla de los tres ejes entorno a los que ha girado su vida: el trastorno bipolar que sufre, el alcoholismo en el que cayó como único refugio y el pasado, un pasado que le define y condiciona, en el que busca respuestas y cobijo, y sobre el que ha erigido toda una mitología de la que nos hace participes.

Se me hace difícil juzgar “La taberna” con objetividad dado que comparto con el autor gran parte de ese pasado que describe. Sí puedo decir, sin miedo a equivocarme, que es un libro difícil.
Te arrastra a lugares, tanto físicos como mentales, en donde la mayoría de nosotros no podríamos ni imaginar estar.
Te habla de la soledad, del miedo, de la adición y de la enfermedad y lo hace de manera descarnada, con algunos momentos literarios muy notables y un ritmo asfixiante.


“La taberna” es una huida hacia atrás para poder seguir adelante, un grito a una sociedad que te condena, un acto de introspección, un poemario, una lección de vida,… Pero es, ante todo, la búsqueda de la luz y es que, pese a los infiernos de los que habla el texto, podemos percibir una luz que siempre está encendida, siempre está esa playa, la misma en la que jugábamos de niños y que sigue esperando a que regresemos. 



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viernes, 2 de diciembre de 2016

Reseña de 'La taberna: Una libreta para el recuerdo' (MariaML)





por MariaML

Para leer la reseña en Leyendo, Tejiendo y Cocinando en Klingon sigue este enlace




NOTA DEL AUTOR

Cuando MariaML comentó en Ficción Romántica, el hogar de la escritora y bloguera R. Crespo que organiza la lectura conjunta de ‘La taberna’, que lamentaba quedarse fuera por unas pocas horas no dudé en plantear la posibilidad de incluirla en la actividad a Rocío. 

Al final esa decisión, siempre un acierto pues cuanto más se opine y debata de algo más enriquecedor resulta, me ha reportado a una lectora que me ha ido encandilando con sus participaciones en las redes con la etiqueta #LaTabernaLCFR para finalmente deleitarme por completo con su reseña de mi novela. 

Si bien es cierto que en ella se reserva varios ases en la manga, como comenta, mis puntos fuertes de una reseña brillante son la empatía que ha demostrado con el protagonista Joel a la hora de discernir la magnitud de la sensación de soledad que le acompaña; así como la diferenciación de estilos narrativos que describe entre lo que es la historia principal y el contenido de la libreta. 

Es una reseña muy disfrutable.
Al menos yo le he visto un rico valor literario, a parte de sentir como las palabras que moran en el hogar de Maria, ‘Leyendo, Tejiendo y Cocinando en Klingon’ contienen un respeto y cariño por ‘La taberna: Una libreta para el recuerdo’ que me colman de orgullo y felicidad. 

Muy contento de que nuestros caminos se hayan cruzado.



RESEÑA


Joel es bipolar y tiene problemas de alcoholismo. Con el primero debe luchar día a día, del segundo debe salir. Lleva una libreta consigo donde va anotando lo que le ocurre, lo que siente, lo que se le pasa por la imaginación en un intento de desentrañar esa maraña de ideas que lo atormentan y lo confunden.

 Para ello, además recomendado por su terapeuta, decide buscar - y encuentra - un lugar que elige como su pacífica trinchera: la taberna. Allí, da rienda suelta a lo que bulle dentro de él. En su cabeza se entremezclan las emociones y los sentimientos: Experiencia, Conciencia, Resolución, Esperanza, Ilusión... - unas siempre presentes, otras utópicas y lejanas pero siempre aconsejándole - con una anaconda a la que se enfrenta constantemente y que lo deja agotado. O con una pared lisa cuya escalada le produce el mismo cansancio.

 Pero, sobretodo, siente soledad. Se siente solo y se sabe solo ante las duras batallas que ha de librar día tras día. Se siente solo ante esa amalgama que pugna en su cabeza sin descanso. Se siente solo ante las contiendas perdidas y las batallas ganadas, ante la vida que se le escapa de las manos, ante el demonio alcoholizado que le recorre las venas y lo ayuda a resistir.

 Y cuando anda lúcido, sobrio y centrado es capaz de describir perfectamente las torturas por las que pasa para sobrevivir a las ganas de beber y sobrellevar el mal mental que lo divide. Las dos dolencias tirando de él, derribando sus fortalezas, agudizando sus debilidades. Y al final, qué siente cuando sale victorioso.

 Retazos de una descorazonada, cruel y desolada realidad se alternan con las anotaciones en la libreta y con dibujos en tonos de gris que permiten que te sumerjas en el mundo que rodea a Joel: sombrío, apagado y vacío de esperanza. El lenguaje que divide estas dos visiones de la vida de protagonista también está bien diferenciado: el escritor que narra lo que acontece en el cuaderno plasma sus sentimientos en párrafos más densos, más ricos en descripciones, más recargados; el narrador omniniscente describe lo que ocurre con mayor sencillez y cercanía.

 ¿Me dejo un as en la manga? si, y dos o tres... toca leer el libro para descubrir lo que falta, lo que no se cuenta de la historia, lo que ha quedado en el tintero pero hay que leerlo despacio para poder meterse en situación e ir disfrutando de la lectura.

 Una lectura que, sin duda, recomiendo para poder acercarnos al mundo de la bipolaridad y del alcoholismo y poder profundizar en ambos tormentos y de lo que son capaces de hacerle a una persona. También permite que conozcamos la guerra interna que se libra por aceptar una y vencer a la otra a costa de que, una vez terminada la tormenta, vuelva a comenzar. En resumen: un libro que emociona, una historia que no deja indiferente.

Muchas gracias a R.Crespo por organizar la LC y al escritor por facilitar un ejemplar para su lectura y reseña.



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jueves, 1 de diciembre de 2016

Reseña de 'La taberna: Una libreta para el recuerdo' (Mari Mar Jurado)






Para leer la reseña en Amazon sigue este enlace



NOTA DEL AUTOR

Mari Mar es una persona cuyo camino se ha cruzado recientemente con el mío. Eso se lo debo a la escritora R. Crespo, dado que fruto de nuestra reciente colaboración en nuestro proyecto VR writers común, la autora de esta fantástica reseña conoció en mis escritos a Joel, protagonista de 'La taberna'.
Eso no solo la condujo a introducirse con 'La cabaña' en la Saga Identidad, sino que aparcó su abordaje para participar de modo delicioso en la lectura conjunta de 'La taberna' que organiza R. Crespo en su blog Ficción Romántica y se puede rastrear en las redes por la etiqueta #LaTabernaLCFR. 

El colofón a su participación, consistente en certeras y exquisitas asociaciones de sus citas preferidas con las imágenes que le inspiraban, es esta reseña que me llena de ilusión y motivación. 
En ella comenta que en la lectura de la novela ha sentido ganas de ayudar al protagonista.Ha hecho mucho más.Ha colmado de felicidad al autor.



RESEÑA


Este autor con su obra, nos adentra en el mundo de Joel, un paseo por su "aventura" hacia su desintoxicación del alcohol y la búsqueda de su yo personal, aquel que un día perdió y que aún trata de encontrar.

Su vida,su recorrido,su experiencia, lo que siente, lo que busca, lo que quiere encontrar… De todo ello somos cómplices, intentando lograr junto a él, el éxito y llegar a ese lugar donde se encuentra la paz que por circunstancias pierde y que es tan difícil de recuperar.

A través de metáforas, nos lleva a través de ella, donde nos gustaría ayudar, aunque solo podamos seguir leyendo a través de sus palabras, sintiéndonos parte de él, de su historia,de sus victorias y retrocesos.

Una historia contada a través de la vivencia, la sensibilidad, la lucha, la fuerza y la debilidad, que la hace más enriquecedora.

Un sinfín de emociones que emergen a través de esta lectura haciéndola de algún modo imprescindible.

Gracias Víctor por esta gran obra.





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martes, 29 de noviembre de 2016

Reseña de 'La taberna: Una libreta para el recuerdo' (Silvia Gual)






Para leer la reseña en Libros de ensueño sigue este enlace



NOTA DEL AUTOR

Una reseña de mi querida Silvia. 
Es especial porque hablamos de una de las personas que más me conoce y más paciencia ha mostrado conmigo y mi difícil trayectoria.
Sin su presencia, cariño, apoyo y amor, ni Joel, ni la novela, ni yo mismo hubiésemos podido aspirar a ningún final feliz. 
<3




Cabecera de Silvia Gual en su blog 



Conocemos a Joel, un chico de treinta años, que en estos momentos esta pasando por una época bastante mala de su vida, por culpa de su enfermedad, bipolar, y una adicción al alcohol.
Con esa mezcla explosiva su mente se ve nublada y no para de buscar un poco de luz para seguir un camino.
Una libreta siempre esta con el, en ella relata trozos de su yo interior, y con esta libreta luchara para salir de la autodestrucción en la que se encuentra desde hace mucho tiempo en la que la oscuridad parece haber conquistado todo, excepto una luz de un farolillo.

Este libro es difícil de reseñar, pero lo intentaré. El libro esta escrito en tercera persona y vemos como Joel lucha contra su adicción y su enfermedad mental, lo curioso de esto es que el autor sufre de lo mismo, así que nos encontramos con su propia lucha, ya que él ha luchado contra eso. Así que nos encontramos con un libro donde vemos por lo que ha tenido que pasar el autor para llegar al día de hoy. También es un libro que nos hace entender mejor lo que es la bipolaridad, ya que mucha gente tiene una idea equivocada de ella, y nos consigue meter de lleno en la historia y ponernos en la piel del protagonista.
Una de las cosas que mas me han gustado son los personajes que crea la mente de Joel para poder seguir luchando contra sus miedos y su adicción. Entre estos personajes nos podemos encontrar a Conciencia, Experiencia, Ilusión. Como podéis ver personaliza sus propias emociones como su fueran personajes y hablara con ellos, y la verdad es que eso hace muy interesante el libro.
Lo que también me ha parecido muy original es en la forma que esta hecho el libro. Nos encontramos con Joel y su libreta, y mientras conocemos a Joel también se nos deja ver lo que escribe en dicha libreta, esas partes se llaman extractos de la libreta y nos los encontramos a final de los episodios y nos ayuda mejor a entender a Joel y por lo que esta pasando. También nos ayuda a conocer mejor esa enfermedad y como afecta el alcoholismo en ella.
Es un libro que me ha enganchado y me lo he leído rápido, lo único que me resulto un poco lento fue el ultimo extracto, ya que es muy largo y se hace un poco pesado, pero aparte de eso me lo leí en un suspiro.
Y, en serio, no le deseo a nadie, ni a mi peor enemigo, vivir lo que ha tenido que vivir Joel, pero también tengo que felicitarle por esa lucha interna en la que se ha sumergido, ya que no es nada fácil.

En resumen, es un libro que te hace abrir los ojos sobre lo que sufren las personas con enfermedades mentales, la bipolaridad en concreto, añadiendo también una adicción al alcohol, que la verdad es algo común. Recomiendo este libro a la gente interesada en estos temas y que quieran saber, desde el punto de vista de alguien que lo ha vivido, lo que es vivir así y luchar cada día para mantenerte en pie, aunque creas que ya no puedes más. Si buscas un libro para pasar el rato, este no lo es. Así que animo a leerlo, ya que te puedes encontrar con sorpresas y puede que cambien tu forma de ver a ciertas personas.


Nota: 4,7 / 5






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viernes, 25 de noviembre de 2016

Saga Identidad: TYLERSKAR (Un personaje muy personal)



ATENCIÓN

Este artículo puede contener pequeños spoilers de la saga




La saga Identidad, compuesta hasta la fecha por dos entregas independientes tituladas ‘La cabaña’ y ‘La taberna: Una libreta para el recuerdo’, alberga muchas coincidencias entre dichas obras.

No destriparé más allá de lo necesario.
Los protagonistas de esas novelas gozan de un rico mundo interior en el que gustan de zambullirse para, primero analizar hasta la extenuación la situación en la que se encuentran, y segundo planear un plan para emerger si bien no indemnes sí reforzados.

De entre todos esos protagonistas, una nutrida mayoría escribe con asiduidad.
Ya sean documentos que albergan protegidos de la distorsión que supone el paso del tiempo o páginas escritas de una libreta que siempre habrá de acompañarles, es en muchos de esos anexos (en el caso de ‘La cabaña’) y extractos (presentes en ‘La taberna’) donde conocemos una de las coincidencias entre las novelas: El personaje Tylerskar.

Tylerskar es, ni más ni menos, la visión puntual y experimental que los protagonistas tienen, en el momento en que escriben sus aventuras, de sí mismos.
Digo puntual porque Tylerskar es un personaje en constante cambio y evolución. 

Califico de experimental porque lo sitúan en escenarios y tesituras de variopinta naturaleza.

Sin embargo, el personaje es fuerte en sus puntales base.






Tylerskar es un individuo de edad indefinida.
No por escribir sobre él, o junto a él, supondrá que en un escrito posterior a otro éste sea mayor.
De hecho, el personaje no obtiene una evolución evidente hasta que logra derrumbar los muros del problema que estén tratando de resolver sus sufridos creadores.

La saga Identidad pretende que el lector, en la medida de lo posible, enriquezca con su propia experiencia vital e identidad todos los pasajes por los que concentre su vista y su imaginación.

No obstante, como autor, dispongo de una imagen fuerte y sólida para Tylerskar.
Cercano a los treinta y con una madurez cambiante en función del momento y la motivación que lo mueva.
Eso puede sonar interesado e incoherente.
Para no limitarme a remitir al lector de estas líneas a las obras de la saga para comprobarlo, añadiré que Tylerskar imprime grandes dosis de impulsividad a sus actos.
Como si supiese que se trata de un personaje literario.

Toda esta información se puede extrapolar a sus creadores, y a su vez al creador original.
No es de extrañar, pues, que la primera lectura que recomiendo para introducirse en el universo de la saga sea la de ‘La cabaña’, pues pese a resultar de una complejidad mucho mayor que ‘La taberna’, se adentra como un misil expeditivo hasta el mismo centro de la psicosis.
El hecho de la sospecha de Tylerskar acerca de su naturaleza artificial y, por lo tanto, amplia libertad de acción, pudo contribuir a que la psicosis resultase muy difícil de gestionar y comprender, o simplemente ser una consecuencia directa de ella.

Como para el resto de sus creadores.

El mapa de ‘La cabaña’ permite divagar detenidamente este aspecto, entre muchos otros.








Enérgico, vital y despierto, Tylerskar luce su media sonrisa siempre que puede sacando a relucir parte de su dentadura.

Afeitado excepto por una perilla en la barbilla, su rostro delgado en el que destacan sus pómulos tiene como acabados unos generosos labios siempre mordisqueados y pellizcados, una nariz prominente y unas pobladas cejas que otorgan a su penetrante mirada de ojos marrones una aura de misterio e incluso peligro o emoción.



Sin embargo esto solo es la visión que yo vierto sobre mi personaje.

La intención, y por eso la novela no es rica en descripciones dedicadas a Tylerskar, es que cada lector pueda construirse al suyo propio.



El laberinto de su mente, su mapa psicológico, abre las suficientes puertas como para que se insinúen muchas otras. El abarcar su totalidad o aprovechar un número concreto para hacer del personaje algo propio es algo que sugiero y recomiendo.



Tratándose de un individuo en permanente baile con el oleaje maníacodepresivo, he incluido varios audiomontajes en este artículo, pues tanto la voz como los aspectos que evocan forman parte del mundo interior que mueve al personaje.

Idealista, soñador, inconformista, perfeccionista…
Divertido, entrañable, sentimental, pasional…

Inmaduro, risible, acomplejado, inseguro…

Prepotente, autoritario, extremista, egocéntrico…



Y así podría continuar creando grupos y adjetivos, algunos de los cuales Tylerskar graba a fuego en las novelas mientras que juega con otros como si de pelotas que mantener en un circuito aéreo se tratasen.

Unos se mantienen largo tiempo. Otros se caen y se descartan. Otros se van recuperando.

Tylerskar cree que está muy vivo.


Se trata de un personaje muy personal.



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