lunes, 16 de octubre de 2017

EL RESTO (de nuestras vidas)




Se ha ido una persona prácticamente vital para alguien muy importante para mí.
Podría perderme en ese pozo negro como noche sin luna ni estrellas, pero no lo haré sin antes introducir el carácter de esa persona que un buen día entró en mi vida, dejándome a su vez entrar yo en la suya.
Se trata de una andaluza simpática y atrevida como ella sola.
Una excelente persona que ha tenido que soportar duros reveses de la vida en los últimos tiempos, donde una archiconocida enfermedad llamó a las puertas de su casa para instaurarse en ella sin permiso.

Recuerdo cuando a mi abuela, antes que a mi abuelillo, les sucedió lo mismo.
Las repercusiones que sendos golpes supusieron para mi madre y cómo ella, con el paso del tiempo, demostró cómo dar una lección de entereza ante la adversidad.
Yo era muy pequeño cuando lo de mi abuela como para apenas recordarme en el lavabo a las seis de la mañana, saboreando el amargo sabor de lo que iba a identificar por vez primera como la muerte.
Sin embargo ya rondaba la veintena cuando lo de mi abuelo, y que falleciera me precipitó a una carrera alcohólico depresiva que despertó, ni más ni menos, que el mayor de todos mis males: El trastorno bipolar.

Me he desviado, sí, lo he hecho a posta.
Mis abuelos maternos son mis dos experiencias de partida de seres queridos que más me han afectado a mis 34 años.
Necesitaba relatar parte de mi propia experiencia al respecto para poder opinar, con cierto derecho y propiedad, cualquier vacua cosa acerca de la tragedia que ha dejado tan sola a bote pronto la casa de mi querida y buena amiga.
En este mismo instante, con tantas y tantas conversaciones telefónicas en mi memoria y tantísimos buenos momentos compartidos, se me hace muy doloroso saber, casi ver y prácticamente sentir lo maltrecho del estado del corazón de la mujer del sur.

No sé qué decir ante el envite del Viajero, salvo parrafadas y teorías sacadas de libros fantasiosos que de ser citados deberían en un momento así caer sobre mi cabeza.
Pero puedo decirte, amiga mía, que lo lamento. Siento mucho que esto esté ocurriendo.
Ten por seguro que podrás contar conmigo durante el resto. El resto de nuestras vidas.

Querría añadir dos nimiedades en este punto.
La primera, una lista de reproducción que periódicamente irá creciendo. Totalmente dedicada al punto vital, al momento, en el que ella y yo nos encontremos.




La segunda nimiedad es algo que me evoca tiempos mejores, en esa jovial fase de la juventud de toda sana amistad.
Se trata de un texto que me nació bien temprano, y que con ilusión traté que traspasara la distancia que nos separa.


AIRE

Las nubes teñían un cielo que amenazaba lluvia.
Solo ante un feo panorama, un individuo caminaba cabizbajo ensimismado en sus propios asuntos.
No esperaba que una nueva amistad aterrizaría con el cálido halo de veranos pasados en lo más profundo de su ser.
Intercambiando tímidas incursiones, un hombre y una mujer no se percataban de que un cristalino castillo se estaba construyendo sobre unos sólidos cimientos de confianza mutua.
El viciado aire de un turbio pasado ahogaba al dolido sujeto, que súbitamente sintió como un fresco soplo acariciaba su cabello mientras releía las palabras de esa bella persona que acababa de aterrizar con fuerza en su vida.
Cuando pudo escuchar esa voz sintió que una sonrisa le recorría por dentro.
Lo que se presentaba como una amenazadora noche donde las pesadillas de un tortuoso día se cernían sobre él, súbitamente adquirió el color primaveral de algo nuevo y preciado. 
Se trataba de una amistad que habría de lanzar esperanza y sosiego a un corazón muchas veces desbordado por el dolor de una efímera existencia.
El tiempo transcurría no obstante a su favor. Prueba de ello eran las bellas flores que aparecían en el renovado jardín de su vida.



Amiga mía, que tu ser querido descanse en paz.
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domingo, 8 de octubre de 2017

Reseña de 'La cabaña' (Maria ML)




RESEÑA DE 'LA CABAÑA'

por Maria ML

Para leer la reseña en el blog de Maria sigue este enlace




NOTA DEL AUTOR


Cuando María ML colgó en su fantástico blog Leyendo, Tejiendo y Cocinando en Klingon la reseña de mi novela La taberna: Una libreta para el recuerdo, tuve bien claro que debía corresponder tan magnífico trabajo de algún modo.
Me surgieron unas sinceras palabras que no se si hicieron justicia, pero al menos lo intentaron.

La cuestión es que aquí me encuentro de nuevo, frente al teclado, en idéntica tesitura pues de nuevo me ha hecho una reseña, esta vez de la novela ‘La cabaña’.
Sobra decir que me ha vuelto a dejar impresionado, alentándome a continuar con esta saga paulatinamente, puesto que me queda claro que el conglomerado de emociones que supone el viaje por el trastorno bipolar como es ‘La cabaña’ se identifica y, sobre todo, se siente.
Lo que querría subrayar es que esta reseña se publicó antes de que acabase 2016, conmigo contra las cuerdas por un fuerte ataque psicótico. La ilusión que me hizo, fuera de toda duda, hube de silenciarla largos meses puesto que tanto la caída psiquiátrica como la posterior recuperación están resultando tediosas y un tanto duras.

De todos modos, espero que siga siendo mejor tarde que nunca, y Maria ML acepte las disculpas por mi 2017 silencioso al respecto de lo que considero para mí un pequeño tesoro:
Esta reseña de ‘La cabaña’ que ahora comparto con todos vosotros.





RESEÑA


 Una cabaña perdida en medio de cualquier parte. Allí se acercan un niño con esperanza, un adolescente con ganas de luchar y un hombre abatido. Siempre los recibe el Anciano, que intenta portarse con ellos lo mejor posible. Durante sus visitas, le muestran al Anciano diferentes relatos que han ido escribiendo y que narran partes de su vida para ver que enseñanzas o experiencias pueden extraer de los escritos.

 De nuevo nos encontramos ante los entresijos de una enfermedad mental: la bipolaridad, vieja conocida que ya vimos en este libro, La Taberna, pero que no por eso resulta menos inquietante.

 Al igual que en el libro anterior, nos hallamos ante dos estilos o formas narrativas bien diferenciados: aunque el lenguaje utilizado a lo largo de todo el libro es sencillo, cuando lo que se cuenta es la interacción entre cualquiera de los personajes y el Anciano en la cabaña, la lectura es fácil de entender.

 Cuando se trata de los relatos escritos por el Adolescente y el Hombre, las cosas se tornan más enrevesadas. Hay algunos que cuesta trabajo entenderlos y avanzar en la lectura: te enredas en las frases y los párrafos, a veces hay que parar de leer para retomarlo y te produce una profunda sensación de desasosiego aunque esto último es extensible casi a la mayoría. Todo esto regado con una buena dosis de alcohol, omnipresente elemento en las dichas y desdichas.

 Vemos las diferentes emociones - Conciencia, Experiencia, Esperanza, Resolución,... - interactuando entre si y con el Hombre y el Adolescente como personas auténticas. Cómo el Monstruo aparece de vez en cuando tirando por tierra cualquier pequeño avance. La búsqueda incesante de uno mismo, su lugar en el mundo o de la raiz del problema. Cómo van evolucionando como personas. Cómo avanzan, se desarrollan y cambian los relatos. Todo esto rodeado de un escenario que es mezcla de fantasía y realidad: podemos encontrar algo parecido al cielo, al infierno, al mito de la caverna de Platón o incluso señales deformas de vida superior.

 De entre todos los relatos que aparecen, el que más me impactó fue "¿Se lo envuelvo para regalo?" es breve, conciso y aterrador sin ser de miedo.

 ¿Recomendado? Si, sin duda. A pesar de su variable complejidad a la hora de la lectura, es un esfuerzo que queda recompensado por todo el abanico de sentimientos, las emociones y el viaje al interior de una mente enferma que tenemos a nuestra mano.



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miércoles, 4 de octubre de 2017

Sueños tejidos en la madrugada

TEJIENDO SUEÑOS




El ganchillo, croché (galicismo de crochet) o tejido de gancho, es una técnica para tejer labores con hilo o lana que utiliza una aguja corta y específica, «el ganchillo» o «aguja de croché» de metal, plástico o madera.

Esta labor, similar al tricotado, consiste en pasar un anillo de hilo por encima de otro, aunque a diferencia de éste, se trabaja solamente con uno de los anillos cada vez.
También se denomina ganchillo a las piezas «tejidas» o realizados mediante esta técnica, como pueden ser: colchas, puntillas, centros de mesa, prendas de vestir, etc.

El amigurumi (編み包み? lit. peluche de punto) es una técnica de origen japonés que consiste en tejer pequeños muñecos mediante crochet. Los amigurumis toman forma principalmente de animales como ositos, conejos, gatos o perros, pero también se suelen crear otros muñecos con formas antropomorfas e incluso accesorios como bolsos o monederos.

El amigurumi es en Japón algo más que un simple pasatiempo, ya que forma parte de la cultura kawaii, término que podría traducirse como mono, tierno, adorable.



Tejiendo Sueños es una tienda de amigurumis que nace del empuje y la iniciativa de Silvia Gual de Libros de Ensueño, un blog del que ya he hablado a menudo y no por ello voy a cansarme de recomendar a aquellos que estén enamorados de la lectura o las ilustraciones, dos de las pasiones de la emprendedora que nos ocupa.
El caso es que ha encontrado un hueco entre sus costumbres habituales para sorprendernos con una certera inmersión en el mundo de los amigurumis, que en muy poco tiempo ha dado resultados de lo más asombrosos.

Como podéis comprobar a continuación, a partir de dos de las figuras de las que dispongo, la calidad de éstas está fuera de toda duda, y no hace más que verse aumentada.




Recomiendo que si deseáis conocer más información sobre sus productos conozcáis su tienda, que podéis encontrar tanto en su página de Facebook como en la cuenta oficial de Instagram.

Os dejo ahora con un breve relato que he preparado para la ocasión.




SUEÑOS TEJIDOS EN LA MADRUGADA


A esa hora donde se siente, casi se palpa, el silencio de todo cuanto te rodea.
A esas horas en las que el cansancio ha conquistado la penúltima batalla y el sueño te vence.
A esas alturas en las que la mente ansía desconectar para dar rienda suelta a cualesquiera sean los sueños que aguarden.

Es entonces cuando la tejedora trabaja con mayor empeño, suma paciencia e insaciable ilusión.

Va dando pistas para navegantes de lo que se está cociendo entre sus delicadas manos, castigadas aquí y allá por las fugaces aunque dolorosas punzadas de aguja.
Son fotos, instantáneas preciosas que inmortalizan hilos de colores agrupados en patrones de tan precisa como preciosista exactitud.

En unas aparece su mano sosteniendo pequeños animales de bella factura, mientras que en otras princesas de ensueño aparecen sitiadas por las bestias de la casa de la tejedora.

Un enorme gato maine coon olisquea con curiosidad a una tal Aurora enfundada en rosas pasteles.
Un regordete y calmado gato negro aparece soporífero, víctima del sueño, mientras la joven va situando un animal más, y otro más, preparando la foto perfecta mientras contiene el amago de una sonora sonrisa.

Ese es su mundo cuando teje, aislada del peligro y el dolor, del cansancio y el sufrimiento.
Erigida como capitana de su embarcación de crochet, navega con rumbo firme hasta que llega el fin de su jornada.

Las cinco de la mañana.

La tejedera suspira y deja caer hilo y aguja a ambos lados de su cuerpo, recostándose en su sofá.
Un rápido vistazo bastaría para efectuar la evaluación y el recuento, pero prefiere tomarse su tiempo. Aún todo está tranquilo en el ambiente.
Va posando su vista en todos y cada uno de los amigurumis que, listos para ser puestos a la venta, al menos esa noche serán sus hijos recién nacidos, y vivirán y dormirán a su lado hasta que el sol de un nuevo día los enseñe al resto del mundo.


Desliza su dedo sobre las fotografías, deteniéndose en una que le arranca la calma por completo, destrozándole el sosiego.
Tras ella, en la puerta que da al oscuro pasillo, los ojos brillantes de una alta silueta la han estado mirando desde no sabe bien cuando.
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martes, 3 de octubre de 2017

Dos banderas al atardecer





El joven Eric pisaba, un otoño más, las hojas que crepitaban a su paso. De colores maduros, anaranjados cual atardecer y rojizos cual cabello pelirrojo, éstas eran esparcidas por el niño que jugueteaba con ellas desde el interior del adolescente. Eso le recordó una vez más ese día a su eterna socia de aventuras en aquel paraje misterioso. Amy, la niña pelirroja que tiempo atrás dejó de ver, había llegado la noche anterior a Los Desech… No, mejor no, a su residencia.
Tanto avanzó el muchacho que fue a parar al borde de un lago donde se reflejaban buena parte de los árboles que enriquecían la naturaleza de esa zona. El sol se ponía en algún punto tras las montañas, lo cual no dejaba de otorgar a Eric un generoso margen de tiempo para completar su ritual personal. Más tarde lo efectuarían en Recta Derecha, como llamaban y se hacía llamar su residencia, pero quería hacer el suyo propio. Alzó ambas manos lo más alto que pudo, mientras asiendo sendos pliegues de tela, desplegó por completo a lado y lado de su cuerpo la práctica totalidad de una bandera bella, preciosa, a juego con los colores de ese furioso atardecer.

Las suaves manos de la bella chica jugueteaban con la corteza de cuantos árboles salían a su paso en su avanzar. Cansada por el largo viaje que la había conducido de nuevo hasta allí, bostezó, se estiró y se desperezó recordándose una vez más que aquello que estaba ocurriendo, fuese lo que fuese, era más que importante. Se le escapó un sonido, como una especie de chasquido, de la comisura de sus labios al apretar éstos y fijar su vista primero a sus costados, finalmente enfrente. Ese paradisíaco lugar sabía bien que albergaba demonios en su interior, cerca de ese infierno que solía rodear al alto mando de la residencia Recta Derecha. No quería acabar mal de nuevo, pero Dependencia Cero la había ataviado nada más llegar con ese trapo gigante al que era imposible no amar. L’estelada era una bandera con la que Amy en el transcurso de los últimos años de adolescencia había ido empatizando más y más, hasta el punto de que… En ese momento Amy se detuvo de repente. Tan solo veía una bandera desplegada ocultando a una figura, pero le resultaba tan familiar que no titubeó en gritarle: – Eh tú, escolta’m bé ruc!* – Tras lo cual, al mismo tiempo que Eric se giraba atónito hacia su posición, ella hizo lo que había reprimido ya por bastante tiempo desde que llegó, besando su bandera y alzándola con un firme y desafiante puñetazo al cielo donde tenía lugar el bello atardecer.

* ¡Eh tú, escúchame bien burro!



Eric se agarraba la inexistente barriga en un intento de calmar el dolor que le producía la punzante risa. En un principio Amy y él habían discutido de lo lindo. La pugna entre sus residencias en prácticamente todo provocaba que, a menudo, Eric se olvidase de lo mucho que los había unido desde que eran prácticamente unos críos. Pero siempre acababa por regresar tras una buena sesión de Amy. Esta en concreto los había conducido a un ocaso donde el tema a debatir era, sin lugar a dudas, qué hacer si se encontraban con el tesoro en ese campamento. Pues para eso habían y estaban
siendo entrenados allí, para dar con la respuesta adecuada.

El tesoro.
Eric se preguntaba casi de modo obsesivo de qué debía tratarse tamaño misterio, pues no solo no había sido jamás hallado sino que muchos antes que su promoción habían sido heridos en su búsqueda por los bosques montañosos.
Amy por su parte nunca se había planteado que habría de encaminarse por los boscosos senderos de ese lugar en su busca y captura. Pero también era cierto que las condiciones de Dependencia Cero se estaban haciendo del todo insoportables y el ambiente estaba muy crispado. De dar con el tesoro, debía saber actuar bien. Sin embargo, ¿Qué era bien? ¿Con sabiduría? ¿Con valentía? ¿Con aplomo? ¿Con inteligencia? ¿Con fiereza? Y así caía en un remolino de posibilidades que nublaban su juicio hasta que…
– ¡Mira, Amy! – Eric se levantó de un brinco del césped que rodeaba al lago y, tendiendo la mano a su compañera, la alzó y la estiró sin pausa a un ritmo cada vez más acelerado. Finalmente corrían.
Eric iba girando su rostro, visiblemente excitado y lleno de ilusión.
Amy pudo ver a qué se refería su compañero. A lo lejos, algo brillante se distinguía entre los árboles.
– ¡Es el tesoro! ¡Al fin Amy, y al lado nuestro! – Eric jadeaba fruto del cansancio asociado al ritmo que estaba imprimiendo a la carrera.
Finalmente, llegaron.

Se trataba de una urna, a cuyo lados, figuraban dos papeletas y un bolígrafo.
Eric y Amy quedaron en silencio largo tiempo, en pie frente a la urna, meditando la pregunta que figuraba en esas papeletas y madurando las consecuencias de lo que responder conllevaría.
Amy fue la que, de repente, cogió la mano de Eric, que respondió cariñosamente mientras llevaba su mano hacia el bolígrafo.
Todo pasó muy rápido en ese momento.
Cuerpos de seguridad de Recta Derecha se abalanzaron contra Eric y Amy, proyectándolos al suelo y aporreando de tal modo sus cabezas que, cuando sus cuerpos comenzaron a convulsionar, el charco de sangre que manó de ellos empapó sus ropajes.
Instantes antes, cuando aún hubo libertad, dos jóvenes ataviados con banderas enfrentadas votaban en paz si debían o no separarse.  
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jueves, 21 de septiembre de 2017

Reseña de Mago (Sandra Riverol)




RESREÑA DE MAGO

por Sandra Riverol

Para leer la reseña en el blog de Sandra sigue este enlace



NOTA DEL AUTOR


Sandra es co-administradora en el blog de reseñas, entrevistas y miscelánea variada “Una vida entre páginas y letras”.

Antes de efectuar una inmersión en la amistad que nos une, al mismo tiempo más bien, quiero resaltar que me alegra enormemente que tanto ella como los suyos estén bien; puesto que ha vivido muy de cerca los recientes acontecimientos en México.

La presentación de su reseña iba a acontecer más adelante, pero en este día no encuentro la verdad motivos para no hablar un poco sobre su estilo de reseñar y, en general, comunicarse. Resulta sumamente agradable, ágil y detallado tanto el leerla como el mantener una conversación, y eso claro está, se deja notar en sus reseñas.
En su momento ‘La cabaña’ fue tratada exquisitamente.
Ahora es ‘Mago’, primera novela de la saga ‘El nexo’, la que es motivo de disección, de análisis y reflexión. Se trata sin duda de un ejercicio que me hace reflexionar en una dirección que apunta claramente a ser la adecuada.
Espero que lo disfrutéis tanto como yo.



RESEÑA


 ¡Hey polluelos! El día de hoy les traemos un libro que es diferente y para ser uno de los poco que he leído con el género de fantasía me dejó con un gran sabor de boca.
El autor ya lo habíamos conocido, al reseñar "La cabaña", el cuál nos hablaba sobre un hombre y una odisea consigo mismo; ahora, viene a sorprendernos con un libro de fantasía en el cual tenemos a un héroe fuera de lo común.

El libro da comienzo con el hecho mágico narrado en la sinopsis lo cual le provoca al inicio  (algo muy comprensible) una gran impresión y confusión respecto de sus poderes, sobre todo en el aspecto de poder escuchar la voz del bosque y hablar con los animales.
Aunque al inicio todo es exploración y asombro el libro nos va presentando claroscuros de este lugar al introducirnos criaturas míticas que existen en el bosque y la guerra cruel y devastadora que se libra ahí, a nuestro parecer en este punto comienza verdaderamente a sopesar la responsabilidad de sus poderes.
Añadido a esto contamos con una segunda historia sobre un reino que se encuentra bajo el dominio de criaturas malvadas que quieren gobernar bajo una era oscura a los reinos del bosque. Esta segunda historia que se inserta a mitad del relato principal es una explicación de la situación actual lo cual se aprecia mucho.

Los personajes que serán sus acompañantes en el camino, aunque no están demasiado desarrollados, dan muy buen apoyo al personaje y es muy interesante irlos conociendo; hay algunos personajes que me encantaría se desarrollaran mucho más y esperaría que se vea en las siguientes entregas, sobre todo algo que le pediríamos mucho al autor es que muestre más la evolución de todos los personajes, haciendo mucho énfasis en el principal, a patir de la conclusión de este primer libro. En este libro no se enfocan de más en los sentimientos de los personajes, sino que actúan sin dar motivos o explicaciones al lector, mostrando más sus habilidades y estrategias que su lógica.



Imagen diseñada por Sandra



Algo que nos sacó de mi zona de confort fue el ritmo tan acelerado de la narración, este es un libro que se cuenta para mí como una anécdota épica porque hay algunos momentos de la historia que tienen más peso que otros aunque ambos fueran igual de cruciales, sin embargo esto también es un punto fuerte porque ayuda mucho a entrar en la historia; personalmente sentimos algunas lagunas pero las escenas de batalla están perfectamente desarrolladas y acabar este libro es algo verdaderamente sencillo.
El ambiente en el que se desarrolla la historia tiene la misma características, hay algunas partes descritas de forma exacta mientras que otras de menor relevancia quedan un poco a la imaginación del lector; los escenarios son muy variados permitiéndonos visitar lugares muy diferentes a través de la narración.

La historia de amor no fue de nuestras favoritas, esperaríamos que se desarrollara o se cultivara más en un futuro, no podemos decir mucho sobre la misma por el hecho de que nuestra historia de amor fue instantánea así que dejamos esa parte al aire.

Sobre la edición no podemos hablar mucho porque lo leímos en versión digital aunque debemos decir que está muy bien estructurado y los capítulos aunque son partes bastante delimitadas no muestran una carencia de continuidad.

En síntesis es un libro que se lee bastante rápido, el autor sabe como sumergirte en la historia y te permite conocer un mundo fantástico el cual promete entregas muy interesantes.

Bueno polluelos, eso ha sido todo por la recomendación de hoy, en verdad denle una oportunidad a cualquier libro de autor, dando click aquí pueden encontrar sus obras, además pueden entrar a su blog de relatos o a su página oficial;  no nos queda más que recordarles que no hay vida más perfecta que una vida entre páginas y letras y agradecerles por haber llegado hasta aquí.



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martes, 19 de septiembre de 2017

Reseña de 'La cabaña' (Thelma García)




RESEÑA DE 'LA CABAÑA'

por Thelma García

Para leer la reseña en el blog de Thelma sigue este enlace




NOTA DEL AUTOR

Thelma García y yo hicimos topar nuestros caminos vía redes sociales. Aunque eso fue después de que cruzásemos comentarios en un blog que no me voy a cansar nunca de recomendar.
Su Escritorio del búho es lugar de entrevistas y reseñas, cuya capacidad analítica filtra el destripe de la obra página a página para entregar al internauta un espléndido manjar que entra por la vista y cala en el interior.
Para primeros de diciembre de 2016 le tocó el turno de ser reseñada y expuesta a ‘La cabaña’, la primera y no solo por ello más especial de las novelas que he publicado. Esta afirmación la mantengo debido a la alta carga autobiográfica que lleva, ante la cual Thelma mostró tales respeto e incluso cariño que no puedo más que agradecer de todo corazón el trabajo que llevó a cabo reseñándola.
El huracán de la psicosis me mandó al infierno y han tenido que pasar seis meses para que coja el timón de mi nave y, en mis primeros pasos, publique en mi morada todas las joyas que han ido surgiendo en estos meses quedando aparentemente atrás.
Nada más lejos de mi intención.
Aquí tenéis la reseña de Thelma y su búho como prueba de ello.


No dejéis de visitar su blog, recientes reformas lo hacen lucir aún más elegante...
¡Un abrazo compañera!





RESEÑA


Hoy les traigo la reseña de un libro que en lo personal me fascinó, me maravilló la capacidad del escritor de plasmar en letras su visión de la vida, pensamientos que podrían parecer caóticos, psicóticos en ocasiones, cobran sentido y van dando forma a un mundo interior. Si bien se parte de la premisa que es una retrospectiva autobiográfica, el desarrollo de la historia se convierte en un viaje increíble por las diferentes etapas de la vida de una persona.

Con una estructura muy peculiar, conformada por doce capítulos y quince anexos que si se leen como recomienda el autor, intercalándolos, redunda en una lectura que se disfruta mucho.

Con una narrativa preciosa, delicada, llena de matices, el autor nos lleva a conocer a sus personajes: niño, adolescente, hombre, viejo y una niña misteriosa, en el escenario de una vieja cabaña donde, de una manera impresionante, un hombre permite que el lector entre a su mente, que recorra junto a él los caminos que en muchas ocasiones lo llevaron a estar al límite.

Se permitió darle forma física y convertir en personajes a situaciones por demás abstractas, como la ilusión, la esperanza, el miedo, la responsabilidad, la consciencia, la valentía, etc., permitiendo que interactúen, si bien ésto podría parecer extraño y complejo, al leer es sumamente fácil identificarnos con muchos de los pasajes.

La lectura, como ya mencioné, la hice como me recomendó el autor, intercalando capítulos con anexos, los cuales debo señalar son preciosos, intimistas, dan una visión clara del mundo de un hombre que sufre transtorno bipolar, que tuvo que pasar por muchas cosas, situaciones incluso aterradoras, encierros clínicos, alcoholismo, antes de poder levantarse, pero que sin embargo lo consiguió y sigue adelante. El último anexo es absolutamente hermoso, rara vez algo me ha conmovido tanto como su lectura.

Un libro que vale la pena leer porque no es en ningún momento un libro con tintes dramáticos, a pesar de los pasajes duros que encierra, es entrar al mundo, al alma de una persona que intenta en palabras explicar y contar su historia, surgida desde su entraña, de su esencia; es una narración que en momentos, ante su complejidad, se podría pensar que es totalmente ilógica, pero que, si se lee con atención, se podrá entender que en realidad encierra toda la lógica y congruencia que muchas veces no nos permitimos tener.

En una de las lecturas que más he disfrutado, que me conmovió, me asustó por momentos, porque es muy fácil verse reflejado en las situaciones que narra, pero sobre todo que me hizo entender que la mente de cada ser humano es un mundo complejo, increíble y fascinante, no importa si se padece bipolaridad o se es "normal", todos en cierto momento hemos pasado por situaciones que nos ponen a prueba; la diferencia es que quizá, al menos en mi caso, no se tenga la capacidad de plasmar en letras de manera tan fehaciente nuestro pensamiento.

Una excelente recomendación de lectura, no mencionaré en esta ocasión género, creo que es un libro que vale la pena leer, sin importar nuestras preferencias literarias.


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domingo, 17 de septiembre de 2017

Reseña de 'La cabaña' (Kiera Reads)




RESEÑA DE 'LA CABAÑA'

por Kiera Reads

Para leer la reseña en el blog de Kiera sigue este enlace





NOTA DEL AUTOR


Conocí a Kiera al leer sus satisfechos comentarios en mi primera colaboración con R. Crespo ‘Un ritual en la taberna’.
Eran tiempos felices para mí, pues por circunstancias personales apoyadas en el abandono del alcohol y una descompensación de mi trastorno bipolar, me encontraba en la cresta de la ola.
Siempre recordaré con cariño todo cuanto aconteció, pese a que el final resultase un tanto trágico para mi persona, con un ingreso psiquiátrico aguardando como nefasta guinda a un pastel preparado con mimo.
Poco antes de que tal hecho aconteciese, Kiera se puso en contacto conmigo para anunciarme que tenía prácticamente lista la reseña que nos ocupa.
Al respecto no solo quiero recordar lo preciosista de su blog Kiera Reads, sino que también debo decir que se trata de una reseña que me llenó de ilusión y empuje. La cabaña es la entrega más laberíntica y pesada de la saga Identidad, y descubrir que una lectora como ella la ha disfrutado tanto me llena enormemente. Esa ilusión, ese empuje, siguen intactos aguardando el momento de regresar al teclado para abordar la tercera entrega de la serie.


Con compañeros de viaje como Kiera el camino se torna en cierto modo más agradable.



RESEÑA


Mi interés por esta obra comenzó al leer el relato 'Un ritual en la taberna' en el blog de R. Crespo. En este relato se encontraban los protagonistas de dos obras: por un lado, Olivia, la protagonista de Ritual escrito por R. Crespo –que ya está reseñado en el blog–, y Joel de La taberna: Una libreta para el recuerdo de Víctor Fernández García. Este último no lo conocía, pero me llamó mucho la atención por los elementos que formaban parte de este relato, así que no dudé en darle una oportunidad al primer libro de la saga cuando el autor se puso en contacto conmigo. He de decir que no tenía muy claro con lo que me iba a encontrar, así que iba un poco perdida, pero la lectura, aunque curiosa, ha resultado ser muy gratificante.

Niño, Adolescente y Hombre llegan a la cabaña guiados por una niña que habita en el bosque. Allí se encuentran a Anciano, el dueño de la cabaña, que parece entender muy bien lo que les atormenta a estos tres personajes. Estos cuatro personajes junto a Miedo, Temerario, Esperanza, Ilusión, Consciencia, Rectitud, Experiencia, Resolución, entre otros, se embarcarán en un viaje difícil de olvidar. 

La narrativa del autor no es para nada sencilla, todo lo contrario, hubo ocasiones en las que tuve que leer varias veces el mismo fragmento porque no me estaba enterando de lo que estaba leyendo, y eso ha hecho también que vaya mucho más lenta en la lectura, aunque, tengo que reconocer que, no he elegido la mejor época para leer una obra con estas características. Como ya os habréis dado cuenta, ninguno de los personajes que he nombrado cuentan con un nombre propio, y tampoco cuentan con una gran descripción física, sino que en esta obra la importancia está en la psicología de los personajes. Pero, sin duda, lo que más me ha gustado ha sido la realidad de la propia obra. Nos metemos de lleno en la mente de una persona con trastorno bipolar, una enfermedad que es muy fácil juzgar desde fuera pero que, una vez que te metes en la mente de alguien que la sufre, cambia tu perspectiva completamente. Es una lectura en la que, al principio, te puedes sentir desorientado, pero poco a poco las cosas van encajando y vamos entendiendo a los personajes, e incluso se puedes llegar a un punto en el que no sabes qué es real y qué no. 

Esta obra está compuesta por doce capítulos narrados en tercera persona, que pueden hacer pasar perfectamente a esta historia como un relato; pero, de la trama también forman parte quince anexos, algunos narrados en primera persona, otros en tercera, indispensables para la historia, y que deben leerse según nos vayan indicando durante la lectura. Tengo que decir que esto me incomodaba un poco... Los anexos son la parte más compleja de la historia, así que no voy a negar que cuando acababa un anexo respiraba tranquila sabiendo que podía relajar mi mente –ya os digo que esto es culpa mía, los exámenes nunca son buenos acompañantes de este tipo de lecturas–, así que cuando había que leer varios nexos seguidos paraba automáticamente la lectura, a modo de descanso, porque era necesario. A pesar de esto, ha sido una lectura que he disfrutado mucho, y que, aunque al principio pensaba que me iba a costar entenderla, llegó a un punto en el que estaba tan metida en la trama que no podía parar de leer. 

En definitiva, La cabaña es una historia que nos permite meternos en la mente de unos personajes que sufren una enfermedad muy compleja, un torbellino de emociones que se transmiten al lector de una forma muy real; y que hacen de esta una lectura inolvidable. Sin duda, una trama que no solo leerás sino que también vivirás como si fueras uno más en esta emocionante historia. 


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domingo, 3 de septiembre de 2017

El momento es (Ahora)




Parte I


Lo que más admiro de ti es… La tranquilidad y paz que me transmites.


En un universo paralelo, la chica delgada le tiene medio enamorado.
No se permite mucho más, pero esa joven con su niña esperándola en casa supone para él demasiado.
Se deshace en elogios íntimos cada vez que los recuerdos a su lado surcan su mente, aterrizando en su corazón.
Él lo nota, percibe a la perfección la gran intensidad de sus emociones, sobre las que edifica sus sentimientos.
Sentimientos quizá banales, puesto que esa piel tostada presidida por una negra melena… Es su terapeuta referente.
Así es su coraza, aparentemente fuerte, aparentemente frágil, dependiendo de por donde la mires. Sin embargo, haga lo que haga, él siempre acaba recordando cómo fue recibido la primera vez que sus caminos se cruzaron en un hospital. El abrazo. El gran abrazo. El inmenso abrazo que cubría todos y cada uno de los baches donde su carrocería casi pierde el total de su estructura.
En ese universo, la joven Ogal y Joel incluso estuvieron juntos en casa de éste. Pudieron hablar lejos de la problemática relacionada con el hospital, y Joel no se cortó.
En ese universo ambos conocen los sentimientos del otro.
En ese universo hay bailes cada día tanto en el hospital como fuera de él.
En ese universo Joel sonríe… Verdaderamente muy a menudo.
Porque ve y siente cómo es correspondido en sus actos, cómo le llena tener detalles aunque éstos no se apilen en ninguna montaña de la que sacar partido alguno.
Tan solo se trata de mantenerse vivo, respirando, hasta la siguiente oportunidad de…


Vivir el momento.
En nuestro universo, Víctor escribe estas líneas centrado y habiendo hecho una cura de sueño importantísima. Stela trabaja y él aguarda su llegada como agua de mayo. Pero no es mayo. No. En mayo se arrastraba hasta arriba de cannabis y alcohol. Estamos en una fecha significativa que la meteorología ha tenido el capricho de acompañar con un clima tirando a frío. Se trata del primer día de septiembre.
El escritor, habiendo hecho su mapa. La araña, con su tela preparada.
Son tiempos de cambio… Pero para bien. Toca sonreír a la siguiente página que llega, mientras quizá, solo quizá, en ese universo paralelo algo cambie. Quizá Joel encuentre en el caos de su mente el freno a su montaña rusa emocional.
Sólo lo necesario para sincerarse con Ogal y consigo mismo.
Sólo lo necesario para acariciar tanta belleza y permitirse seguir su camino.
Sólo lo necesario para fundirse en un abrazo de proporciones a medida con ese maldito año.



Parte II


No me tengas miedo…


Se abre la puerta de la doctora Hamp por enésima vez. Víctor sale de allí algo cabizbajo.
Meditabundo al cien por cien, se sienta medio dejándose caer en el cómodo sillón en el que se hunde su cuerpo mientras emite un quejumbroso sonido. Se siente fatigado mientras mira su reloj.
Las 11:30. Ha estado casi dos horas con Hamp.
¿Cómo no le va a tener miedo?
Evidentemente si llega a ese lugar como un toro de miura, poco se podrá hacer más que poner los pies en el suelo al trastorno y desear buena suerte al paciente.
Pero, ¿Y si quién ingresa muestra posibilidades verdaderas de llevar una vida equilibrada?
¿No sería lo más lógico trabajar en esa dirección a muerte?
Muerte… esa palabra tan prohibida, tan morbosa.
Los pensamientos obtienen fugas en Tylerskar, que se permite el lujo de lucir su sonrisa en la sala de espera.
Entonces Víctor se escandaliza.
El conflicto tiene lugar y, tan pronto como se llama al orden a esa cabeza salvaje, ésta obedece.
Entonces Víctor comienza a recordar cada momento de la visita, con el fin de registrarlos en su memoria. Y vaya si da de sí una visita con Hamp.
Lo más importante no es la escenificación, ni el entorno agradable. Ni siquiera la medicación con sus cambios e incontables efectos secundarios horribles.
Lo más importante para Víctor es sin duda esa psicoterapia que tan encarecidamente le recomendaron en el pasado y tanto tiempo ha tardado en efectuar.
La doctora Hamp quizá no fuese como la joven embarazada, Lya, que le dio impulso para dejar de beber. De hecho, piensa Víctor, también le dio alas, cosa que como ha comprobado no se debe hacer a menudo con una persona maníaco depresiva.
Hamp no es así. Ella remueve con tacto aquello que en tu interior forma un pozo. Unas veces tomando la iniciativa y otras permitiendo que el curso del pensamiento fluya hasta donde tiene que fluir, extrae algo, lo mira, lo pule, y te lo entrega para hacer lo que estimes oportuno. Pone su confianza en ti.
Víctor, adormilado, relaja los músculos de su cuerpo y todo ennegrece, menos una escena… Una escena que le resulta extrañamente familiar.


EXTRACTO DE LA LIBRETA DE JOEL


Hoy he bromeado con Itu acerca de muchas cosas y lo hemos pasado en grande.
Ya sabía yo que fuera de la unidad de agudos las cosas tenían que ser diferentes.
Al menos, cuando la llamaba estando estable se ponía muy contenta…

Silencio


Hoy he podido dormir bien, ni más ni menos horas de lo normal.
Estoy casi seguro de que me salvo de la Unidad de Agudos.
Escribo en un dispositivo estupendo que me va a salir bien caro.
Silencio


Tengo miedo.
-- ¿Por qué, Joel?
¿Dónde estamos?
-- Estamos en tu cabeza, en un despacho, la tienes delante.
Sal de mi despacho.


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Cuando parece que Joel va a actuar, a Víctor casi se le sale el corazón del susto. Un leve toque de un paciente colega en su hombro bastó para sacarle del sueño y hacerle brincar.
Antes de salir a fumar, Víctor quedó revoloteando cerca del despacho de Hamp, a ver si podía formular la pregunta. ¿Por qué querría ella que saliese de su despacho?
Unas horas después regresaba en bus a las tierras costeras en las se erigía su casa.
Al parecer la doctora Hamp confiaba tan plenamente en el tratamiento que Víctor, y nadie más según ella, con mantenerse sobrio y seguirlo junto con las horas de sueño adecuadas, lograría emerger sano y salvo de la crisis.
Mientras por la ventanilla Víctor veía pasar las primeras playas donde tan feliz había sido un año atrás, dejó ir un leve pero prolongado suspiro.
Quería a Joel para plasmar a una psiquiatra que atendiese vía móvil si fuese necesario.
Quería vislumbrar esas visitas unas veces en el despacho otras en una cafetería.
Quería estar en la vida de Hamp, y que ella lo estuviese de él y su familia.
No obstante, esa no sería Hamp.
De modo que por respeto, por lógica… También debía dejarla ir.



Parte III


La quieres mucho… ¿Verdad?


La pregunta queda en el aire.
Es tan retórica que él tan solo puede devolverle a esa joven terapeuta una sonrisa. Ella la atrapa para sí poniéndose en pie y dándole un fuerte abrazo. Se llama Jezabel.
Antes de aquello, sin embargo, hubo todo un carro de momentos que Víctor no sabe bien del todo si ella recuerda. Algo le dice que, pese a la cantidad de trabajo ininterrumpido, ella conserva la semilla de toda persona que haya pasado por allí. El secreto para hacerla remontar.
Uno de esos momentos fue el intercambio de miradas que se lanzaron, entrelazándolas en una misma trayectoria hasta que tanto Joel como Tylerskar, así como su arquitecto Víctor, quedaron atrapados en el brillo oculto en esos ojos marrones. Jezabel parecía detener el tiempo, pero no como una anaconda trabajando su presa, sino más bien como una idea imposible, perturbadora y plagada de ensoñación a partes iguales…




EXTRACTO DE LA LIBRETA DE JOEL


Mi mejor amiga, casi mi hermana, se encuentra hoy esperándome en algún punto de la plaza central de un poblado cercano a mi vivienda perdida en un paisaje de calas.
Escribo estas líneas en el autobús que ha de conducirme ante su compañía.
Las últimas veces que hemos quedado lo hemos pasado en grande. Superado el bache del alcohol y recuperando buena parte de mi identidad, ella no deja de apremiarme a seguir en la misma dirección. Por mucho que las olas zarandeen la embarcación de la que dispongo.
Siempre hablamos de Stela. Es uno de mis pilares, y siempre trato de recordarle a Jezabel lo importante que es ella también para mí. Lo relevante que supuso el que nuestras manos tendidas se uniesen más allá de los muros que forjan la frontera entre lo terapéutico y una amistad cuyas raíces no se vean cortadas a partir de cada arremetida mental.
Se que soy privilegiado.
Mientras dos sonrisas cómplices se cruzan al ocaso de un día de risas, emociones, cariño y respeto, justo antes de la siempre amarga despedida, ella lanza su pregunta.


¿La quieres mucho… Verdad?


Lejos de esa situación imposible, aunque con dos libretas en blanco frente a él.
Víctor, dispuesto a encenderse un pitillo, desplaza sus dedos sobre las teclas de su ordenador.
En una nublada mañana decorada con un jazz suave de fondo, se dispone a dejar ir. Es el turno de Jezabel, y la melodía del saxo es tan conocida que el escritor canturrea.
Los síntomas, los efectos secundarios de lo que toma, son tan exagerados que en ocasiones casi llega al pánico. No obstante, tiene los dos pies en la realidad. Ese pensamiento le saca del universo de la mirada de Jezabel, permitiéndole mirar a Stela, capacitándole para agradecer a su familia todo el apoyo y la preocupación mostrados.
Mucha luz para tiempos que han causado estragos en su interior, así como en su mente.
Y la quiere.
Verdad.
Gracias, Jezabel…


Parte IV


Me lo has notado…
Dijo sin más, mirando por un segundo al horizonte.
Afligida por un motivo que él aún desconocía,
Rachel suspiró por un instante
Sabiéndose presa, de la aflicción que la consumía.


Rachel es una mujer protectora y cariñosa. Es algo de lo que Víctor está convencido pese a que la suma del tiempo que han compartido no llega siquiera al año. Tal afirmación se sustenta en una tercera base, en esta ocasión una verdad con algo de acto de fe, como es la sinceridad.
Él da por sentado que ella nunca le miente, y estima correcto afirmar que es algo recíproco.
Eso hace que el riachuelo fluya… A falta de un chispazo de magia.


Me lo has notado…
Dijo ya presa de la aflicción,
Un manantial de lágrimas a sus pies,
Vertidas una a una desde el pasado hacia la gran caída,
Donde no hay lucha ni tipos malos, solo desamor.


Rachel y Víctor han conducido juntos un coche a carcajadas rumbo a un hospital.
En el despacho de ésta se ha asistido al aterrizaje del segundo, iracundo y maníaco, profundamente desestabilizado.
Se ha visto también una evolución, que a día de hoy aún perfora la cueva donde aguarda el secreto de mi estabilidad.
Sin cielos que sobrevolar. Y es que tanto Rachel como Víctor parece que quisieron tener alas… Para acabar apreciando con otros ojos el caminar con los pies en el suelo.

Me lo has notado...

¿Qué?

Tengo dos niñas preciosas por cuidar.
¿Y tú?
Yo sobrevivo. Cuento con el apoyo de Hamp.



Parte V

Me dejo algunos, por no decir muchos, nombres en este relato por partes que comenzó siendo algo pequeño y directo en mi cabeza para poco a poco crecer como una cebolla contenedora de información entre sus capas.
Puede que para mí sea de gran interés dado que comencé este proyecto de varios días sumido en lo que creía una severa crisis psicótica. Gracias a la evolución que plasmo en él puedo guiarme algo más dentro de una memoria que no para de fallarme.
No sé si el texto pretende ser un homenaje. Tampoco si contiene una reprimenda inconsciente.
Lo que sí sé, es que me nace de un interior que no sólo alberga fría información para esculpirla en un papel. El corazón en un puño, sin tener porqué llegar a su extremo, es más mi forma de entender una vida en la que, en ocasiones, debes dejarte ayudar.
Eso es lo que aprendo de personas como Ogal, Hamp, Jezabel o Rachel.
De estrellas fugaces como Phily (tan profesional y entregada a su trabajo), Nüia (en ocasiones su voz hace que relajarse sea algo impuesto, algo inevitable), Merea (cuyo rastro desde su ausencia aún siento), Mercy (con su siempre cálida bienvenida y velocidad) o Ellen. Para Ellen siento que debería inspirar y hacer una pausa.
Pero no lo haré.
Bastará con decir que ese buen montón de jornadas trabajando mano a mano supuso toda una sorpresa para mí.


Es domingo e ignoro qué me deparará el destino.
He hecho las cosas correctamente en cuanto he podido alcanzar.
Puede que aún me sienta raro con tanta pastilla y tanto efecto secundario… Pero se ha acabado agosto y soy relativamente libre. Quizá no para volar, pero sí para volver a caminar.
Al menos hasta 2018, donde el horizonte se cierra.
Al menos hasta Octubre, donde alcanzaré mi libertad.
Al menos hasta mañana, donde lucharé por ella.

Al menos hasta ahora, hasta este momento.
Me encuentro sentado tecleando calmado las últimas líneas de un detalle que quiso ser proyecto. Yo le doy forma, soy el encargado de que llegue a sus destinatarios.

Porque son mis primeras líneas en un 2017 horrible. Las más importantes, las del desbloqueo.


¿Han llegado a vuestro interior?

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